Si yo fuera Schumann
querría llamarme Thom Yorke
y vivir esta vida
como si fuera otra
y comerme el micrófono
suavemente
para apurar la noche
y tener en mis manos
otro mundo
y saldar tantas cuentas
con esta realidad insostenible
Si yo fuera Thom Yorke
no envidiaría a Schumann
ni a ningún otro muerto
y seguiría ahí
rodeado de extraños
boquiabiertos
extasiados
sintiendo
que ya nada
podrá separarles
de este momento
tal vez
irrepetible
miércoles, 1 de junio de 2011
Si yo fuera Deckard
Si yo fuera Deckard buscaría una salida,
una puerta crucial desde la noche
a algún lugar con sol,
algún lugar con vida, más allá de lo oscuro.
Si yo fuera Deckard
no iría por ahí persiguiendo replicantes,
les dejaría vivir en las afueras,
en algún suburbio de la ciudad quemada,
en algún rincón sin porvenir,
para que pudieran amarse fugazmente,
llorar como los niños, redimirse
y desaparecer bajo la lluvia
caminando despacio, muy despacio,
rumbo a ninguna parte.
una puerta crucial desde la noche
a algún lugar con sol,
algún lugar con vida, más allá de lo oscuro.
Si yo fuera Deckard
no iría por ahí persiguiendo replicantes,
les dejaría vivir en las afueras,
en algún suburbio de la ciudad quemada,
en algún rincón sin porvenir,
para que pudieran amarse fugazmente,
llorar como los niños, redimirse
y desaparecer bajo la lluvia
caminando despacio, muy despacio,
rumbo a ninguna parte.
La espera [microrrelato]
Hace días que espero ante el teléfono, midiendo sus formas, escrutando un posible movimiento, la vibración que alerta de la llamada entrante, la esperada. Es negro, brillante, minimalista, ligero, y te pone en contacto con el mundo, con voces lejanas que te traen noticias que a veces hasta son buenas. Pero no sucede, no se mueve ni un milímetro, no produce vibración alguna. Sigue ahí, sobre la mesa, inexpresivo, mudo, solemne, guardando celosamente las palabras esperadas. Cuando llega la noche y es hora de dormir, reposa bajo mi almohada, y sólo emite sonido con los primeros rayos de la mañana, para advertirme que debo regresar. Y regreso, con él, a la espera. Me aguarda en la repisa del lavabo, desayuna conmigo, viaja en mi bolsillo, regresa conmigo a casa y repite la misma posición, tumbado boca arriba, sin decir nada, nada más que su nombre estúpido y extraño, en letras blancas, que estropean su austera elegancia, su negro inmaculado. Sólo me dice Nokia, y yo... sigo esperando.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
HACE BUENO...
Hace bueno cuando un querido amigo y compañero nos trae un buen puñado de versos, de esos que te dan un buen bofetón, que te despiertan momentáneamente de la brutal anestesia de los días, que se te colocan en los ojos como unas descomunales gafas de aumento, mejor, como unos prismáticos, para ayudarte a ver la cruda realidad a través de la mirada lúcida y airada del poeta. Lo de ir de vuelta sólo está al alcance de aquellos que han ido, y Jordi Virallonga es de los que han ido y han vuelto varias veces antes de que los demás nos enteremos de cómo se coloca el mapa para poder emprender viaje. Más duro, más curtido que nunca, más mordaz y más tierno, más social, más humano, más poeta (y ya es difícil). Jordi es uno de esos poetas que no solamente escriben (que ya es mucho). Es un agitador, un activista, un lector empedernido, un traductor de primera división, un hombre entregado a la poesía y a los poetas. Su libro, "Hace triste", la punta del iceberg de una obra sólida y contundente, elaborada siempre sobre los cimientos de una realidad próxima y compleja, la del ser humano en su máxima expresión, la del hombre contemporáneo, el que sufre, el que maldice, el que se rebela, el que intenta conocerse y conocer al otro. Como un poeta de la magnitud de Virallonga y un libro de la calidad de "Hace triste" no necesitan prólogo alguno, el gran Antonio Gamoneda escribió para éllos un "Frontispicio" que es la envidia de todos los que nos hemos asomado a las páginas del libro. Después de la excelsa pieza de Gamoneda, cuarenta y siete poemas de la mejor poesía, áspera, punzante a veces, descreída y beligerante, que reconcilia al hombre con el hombre y delata unas cuantas jugadas fulleras del mundo que hemos construído con la participación de todos. Dejo aquí el mencionado Frontispicio y un par de muestras de lo que es el libro, para quien los quiera.
FRONTISPICIO PARA HACE TRISTE
DE JORDI VIRALLONGA
Como tú, en el espesor de los veranos, yo intento que la nieve vuelva al río
en el que nunca estuvo. Como tú, como nosotros,
que hemos huído para no volver
a nuestro pensamiento, a nuestro cuerpo
en los que quizá nunca estuvimos.
Hemos visitado, sí, lo reconozco,
ciertos lugares donde el tiempo es ausencia,
lugares sin lugar, como los de la serpiente
que no sabe volver y se demora
en su cansancio, y apenas es serpiente
que, por hacer algo, guarda celosa las maderas podridas.
Es verdad, no podemos decir que mañana haya mañana,
ni es posible saber
si estamos vivos y nos abrazamos.
No es posible saber; únicamente, hace triste.
En rigor, sólo estamos seguros de verdades inútiles;
a ti te ocurre como a mí:
solamente te fías de artefactos invisibles.
¡Qué le vamos a hacer! Estoy pensando
que lo mejor, quizá, es no hacer nada,
salvo cantar de vez en cuando y,
en todo caso, permanecer
borracho(s) como el sátrapa de Persia.
Hace sol y hace hastío, tú lo has dicho.
Pero no es sólo eso; lo peor
es que nadie se fija ya en el temblor de la cuchara,
nadie acerca su corazón a la cuchara y a su temblor;
nadie quiere saber que en la cuchara,
están las cifras y las profecías
relativas al rumbo de los justos y de los ministros imbéciles.
Es igual. Vamos a descansar. Ven. Acostémonos,
si hace falta, en la cama del más triste.
Vendrá la muerte y no tendrá tus ojos
ni los míos. Da igual:
Venimos de unos labios que no existen,
no conocemos nuestro lugar porque no es
un lugar; se trata sólo de una puta mierda.
Un día acabaremos. No quedará recuerdo
de nada, de nada ni de nada. Como ves, la jodimos,
o, dicho más suavemente, la cagamos.
Para siempre.
Nota exclusivamente preparada para doctorandos y hagiógrafos.
Antonio Gamoneda escribió este frontispicio en el tren Alvia León-Madrid
Chamartín de las 12.47 hs., Clase preferente, Plaza 05A, del día 16 de marzo
del año 2010, en razón y causa del libro Hace triste, de Jordi Virallonga.
Las palabras y frases que aparecen en cursiva pertenecen a la op. cit. et
auctoritas idem.
LA TIERRA PROMETIDA
Fui a ti como a salvar la piel
de un pirata cuando cuelga,
pero tú sigues la ley, que es la justicia,
y me denuncias porque pagas tus impuestos.
El amor sacerdotal de los libres te requiere
en la celebración del amor débil.
Yo te hablo de pasión, tú de respeto,
del derecho que la ley te otorga.
Amiga, eres el delirio
de un mundo repodrido,
qué sé yo, ese olor a cloro de sentina,
algo de lo que viene siendo Europa.
MONÓLOGO DEL TRANSPARENTE
No puedes sospechar
que soy quien deseo que desees
mas no has de lamentar ni te es precio.
Desconoces el azar que a dos mesas
ni te pesa ni te quita, a ti te da lo mismo.
Un hombre nunca vale un reino
aunque quizá valga la pena.
Ers una reina que no sabe desear,
te escribo a ti que ni me observas;
yo sigo en este bar donde te miro,
borracho, como el sátrapa de Persia.
jueves, 26 de agosto de 2010
Laimagenlapalabra
A principios de mayo, en un rincón precioso de este mundo, llamado Forès, conocí a este magnífico poeta llamado Miguel Agudo. Autor polifacético, metido de lleno en otros lenguajes, como el de la poesía visual, es también un notable poeta discursivo. Dejo aquí uno de sus poemas (ya he enlazado también su web) el que abre su libro "CUANDO HERODES LA TIERRA", para quien lo quiera.
...DE UNIVERSO
Al principio
-eran las cuatro y cuarto de la tarde-,
se levantó Dios de la mesa
y creó un café solo.
Y pensó que sabría demasiado fuerte
y creó Dios un terrón de azúcar.
Y, parafraseando a Arquímedes, se dijo:
"dadme una cucharilla y..."
y removió el terrón
-sin sudor de su frente
ni usar azada alguna-,
y quiso sorber
y sin querer besó
esta negrura...
...DE UNIVERSO
Al principio
-eran las cuatro y cuarto de la tarde-,
se levantó Dios de la mesa
y creó un café solo.
Y pensó que sabría demasiado fuerte
y creó Dios un terrón de azúcar.
Y, parafraseando a Arquímedes, se dijo:
"dadme una cucharilla y..."
y removió el terrón
-sin sudor de su frente
ni usar azada alguna-,
y quiso sorber
y sin querer besó
esta negrura...
viernes, 25 de junio de 2010
Destruir, destruir
Intentando poner orden entre el maremagnum de papeles, revistas, libros y otros objetos y artefactos inútiles, he dado con dos viejos folios en los que se conservan, intactos, los versos de sendos poetas, Ledo Ivo y Eliseo Diego. Aparentemente, nada tienen que ver uno con otro. Después de una primera lectura, algo similar empieza a aflorar desde sus palabras. A la segunda, las voces empiezan a armonizarse, como si alguna magia oscura las fuese superponiendo. A la tercera, ya casi son la misma voz, reproduciendo graves y medios para crear un maridaje excepcional, acompasado, oculto y a la vez evidente. Se hacen presentes entre la nube espesa del tiempo y susurran un canto en el que las notas parecen querer retener el transcurso de las horas, los días y los años. Aquí los dejo, para quien los quiera.
LOS MURCIÉLAGOS
Los murciélagos se esconden tras las cornisas
del almacén ¿Pero dónde se esconden los hombres,
que vuelan la vida entera en la oscuridad,
chocando contra las paredes blancas del amor?
La casa de nuestros padres estaba llena de murciélagos colgados,
como luminarias, de las viejas vigas
que apuntalaban el tejado amenazado por las lluvias.
"Estos hijos nos chupan la sangre", suspiraba
mi padre.
¿Qué hombre tirará la primera piedra a ese mamífero
que, como él, se nutre de la sangre de los otros animales
(¡hermano mío! ¡hermano mío!) y, comunitario, exige
el sudor de su semejante aún en la oscuridad?
En el halo de un seno joven como la noche
se esconde el hombre; en el algodón de su
almohada, en la luz del farol
el hombre guarda las doradas monedas de su amor.
Pero el murciélago, durmiendo como un péndulo, sólo guarda el
día ofendido.
Al morir, nuestro padre nos dejó (a mis ocho hermanos y a mí)
su casa donde de noche llovía por las tejas rotas.
Pagamos la hipoteca y conservamos los murciélagos.
Y entre nuestras paredes se debaten: ciegos como nosotros.
Ledo Ivo (Brasil, 1924)
"La moneda perdida"
TIEMPO DE LA FOTOGRAFÍA
Ávida vuela la palanca
y entra veloz la luz, el tiempo
preciso y justo de la arena
precipitándose a la trampa. Todo
queda ya igual
-ya para siempre.
Los niños y el resol, la viva espuma,
las nubes en sus coros displicentes,
la dicha inmensa del verano
y el simple estar allí
-tal como era
en aquella otra luz
-en aquel tiempo.
Eliseo Diego
"Los días de tu vida"
LOS MURCIÉLAGOS
Los murciélagos se esconden tras las cornisas
del almacén ¿Pero dónde se esconden los hombres,
que vuelan la vida entera en la oscuridad,
chocando contra las paredes blancas del amor?
La casa de nuestros padres estaba llena de murciélagos colgados,
como luminarias, de las viejas vigas
que apuntalaban el tejado amenazado por las lluvias.
"Estos hijos nos chupan la sangre", suspiraba
mi padre.
¿Qué hombre tirará la primera piedra a ese mamífero
que, como él, se nutre de la sangre de los otros animales
(¡hermano mío! ¡hermano mío!) y, comunitario, exige
el sudor de su semejante aún en la oscuridad?
En el halo de un seno joven como la noche
se esconde el hombre; en el algodón de su
almohada, en la luz del farol
el hombre guarda las doradas monedas de su amor.
Pero el murciélago, durmiendo como un péndulo, sólo guarda el
día ofendido.
Al morir, nuestro padre nos dejó (a mis ocho hermanos y a mí)
su casa donde de noche llovía por las tejas rotas.
Pagamos la hipoteca y conservamos los murciélagos.
Y entre nuestras paredes se debaten: ciegos como nosotros.
Ledo Ivo (Brasil, 1924)
"La moneda perdida"
TIEMPO DE LA FOTOGRAFÍA
Ávida vuela la palanca
y entra veloz la luz, el tiempo
preciso y justo de la arena
precipitándose a la trampa. Todo
queda ya igual
-ya para siempre.
Los niños y el resol, la viva espuma,
las nubes en sus coros displicentes,
la dicha inmensa del verano
y el simple estar allí
-tal como era
en aquella otra luz
-en aquel tiempo.
Eliseo Diego
"Los días de tu vida"
domingo, 4 de abril de 2010
MENOSLUZ
MENOSLUZYMÁSTIEMPO
ADORÁNDOTESIENDOACADAHORA
COMOUNVIEJOSATÉLITE
DELQUENOPUEDESNUNCA
DESPRENDERTE
DESCANSOENTUSOFÁ
DUERMOENTUCAMA
ATERRIZOENELSUELO
DETUSINDECISIONES
INVADOTUCOCINA
NUNCAANTES
TENDÍTUROPA
CONESTAALEGRÍADEVERANO
NUNCAANTES
REGUÉTUSPENSAMIENTOS
CONESTATRANSPARENCIA
NUNCALAPALIDEZFUECLARIDAD
ANTESDEESTEREENCUENTRO
AHORATODO
ESNUESTRO
YESNOSOTROS
AHORANADA
PUEDEDETENERNOS
ADORÁNDOTESIENDOACADAHORA
COMOUNVIEJOSATÉLITE
DELQUENOPUEDESNUNCA
DESPRENDERTE
DESCANSOENTUSOFÁ
DUERMOENTUCAMA
ATERRIZOENELSUELO
DETUSINDECISIONES
INVADOTUCOCINA
NUNCAANTES
TENDÍTUROPA
CONESTAALEGRÍADEVERANO
NUNCAANTES
REGUÉTUSPENSAMIENTOS
CONESTATRANSPARENCIA
NUNCALAPALIDEZFUECLARIDAD
ANTESDEESTEREENCUENTRO
AHORATODO
ESNUESTRO
YESNOSOTROS
AHORANADA
PUEDEDETENERNOS
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